En este blog encontrarás 1.676 fografías de Juan Yanes
Quizá sean demasiadas fotografías para verlas de un tirón. Tómatelo con paciencia y míralas de varias veces, si te apetece. Ten en cuenta que hacer fotos es mentir. Hacer fotos es contar una historia que puede muy bien no haber ocurrido, ni existir. Hacer fotos es seleccionar un espacio y recortarlo de su contexto temporal, para fabricar una imagen. Desde las fotos, nos miran personajes que no nos ven... Pero también, paradójicamente, hacer fotos es duplicarse, agarrar la vida y las cosas, apropiarse de ellas, compartirlas, congelar una fracción de segundo, testificar, denunciar, tocar la belleza extrema y el dolor, poner el objetivo donde nadie lo pondría y proponer visiones insólitas de la realidad. Hacer fotos es crear mundos... En este blog, aparecen fotografías hechas por mí. Si te gustan, puedes utilizarlas, siempre que no sea con fines comerciales. También es, estéticamente aconsejable, reconocer la autoría de un trabajo. Gracias
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jyanes@ull.es
LA CÁMARA LÚCIDA de Roland Barthes
Por naturaleza, la Fotografía (hemos de aceptar por comodidad este universal, que por el momento sólo nos remite a la repetición incansable de contigencia) tiene algo de tautológico: en la fotografía una pipa es una pipa, irreductiblemente. Diríase que la Fotografía lleva siempre su referente con sigo, estando marcados ambos por la misma inmovilidad amorosa o fúnebre, en el seno mismo del mundo en movimiento: están pegados al uno al otro, miembro a miembro, como el condenado encadenado a un cadáver … La Fotografía pertenece a aquella clase de objetos laminares de los que no podemos separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje, y por qué no: el Bien y el Mal, el deseo y su objeto: dualidades que podemos concebir, poro no percibir (yo no sabía todavía que de esa obstinación del Referente en estar siempre ahí iba a surgir la esencia que buscaba). Esta fatalidad (no hay foto sin algo o alguien) arrastra la fotografía hacia el inmenso desorden de los objetos.
SOBRE LA FOTOGRAFÍA: Xavier Miserachs
¿Cuáles son los fotógrafos que admiras o que más te han influido? Muchos, cito sólo algunos: W. Klein, H. Cartier-Bresson, Elliot Erwitt, J.H. Lartigue; todos los que han pasado por Magnum, con pocas excepciones; los colegas inmediatos (Masats, Maspons, Terré, Colom, Català-Roca); los incombustibles Avedon, Penn y Newton y algunos atípicos como Guy Bourdin o Bill Brandt ...
¿Cuáles son las características que debe tener una buena foto? La imagen debe subyugarnos de tal manera que nos preguntemos quién es el coco que hay detrás. No hay otro secreto.
¿Una buena foto se busca o se encuentra? Buscar y encontrar son dos aspectos de la misma actividad. Una conlleva la otra.
¿Cuáles han sido las aportaciones de la fotografía a la cultura del siglo XX? Prefiero invertir la cuestión: la cultura real del siglo XX sería impensable sin la fotografía. Ésta ha contribuido de forma decisiva en dicha cultura.
Para ti un fotógrafo es un declassé. ¿Qué quieres decir con esta afirmación? Se refiere a que el fotógrafo no tiene una clase social concreta que lo acoja. No es ni un obrero ni un empresario, ni un finolis ni un granuja, pero es capaz de desempeñar cualquiera de estos papeles y muchos más. Para mí, el fotógrafo practica siempre el transfuguismo social.
Cristina García Rodero en blanco y negro
En las tradiciones y los rituales está recogida la historia de cada pueblo y las necesidades de las personas. Quiero hablar de la vida a través de un instante concreto. Quiero hablar de lo importante para el ser humano, de la similitud y de las pequeñas diferencias, porque, al final, las cosas importantes son las mismas para todos los seres humanos, en cualquier país y de cualquier raza… Siempre en blanco y negro porque, al ser más sobrio, al no tener la sensualidad del color, te ayuda más a que la fotografía en sí o comunique o sea buena, o no tenga ningún otro elemento que la pueda justificar.
SOBRE EL ARTE: José Herrera
Me interesaban las ideas de pobreza, limpieza, calma, contemplación, lleno, vacío. (...) En mi caso, el interés por lo geométrico se debe a la importancia de lo primario, de lo primitivo, de lo esencial, de lo energético. (...) En sus Memorias, Balthus decía que “pintar no es representar, sino penetrar. Ir al fondo del secreto. Ser capaz de sacar la imagen interior. De modo que el pintor es un espejo. Refleja el espíritu, el rasgo de luz interior”.
LA ETERNA POLÉMICA: Charles Baudelaire
Es necesario pues que la fotografía cumpla con su verdadero deber, que consiste en ser la servidora de las ciencias y las artes, pero la servidora más humilde, como la imprenta y la estenografía, que ni han creado ni han suplantado a la literatura. Que enriquezca con rapidez el álbum del viajero y preste a sus ojos la precisión que faltaría a su memoria, que adorne la biblioteca del naturalista, exagere los animales microscópicos, fortalezca incluso con algunas enseñanzas las hipótesis del astrónomo; que sea, en fin, la secretaria y el archivo de quien necesite en su profesión una exactitud material absoluta; hasta ahí, no hay nada mejor. Si salva del olvido las ruinas correspondientes, los libros, las estampas y los manuscritos que devora el tiempo, las cosas preciosas cuya forma va a desaparecer y que exigen un lugar en los archivos de nuestra memoria; entonces se le agradecerá y aplaudirá. Pero si se le permite avanzar sobre el terreno de lo impalpable y de lo imaginario, sobre todo aquello que sólo vale porque el hombre añade allí su alma, ¡entonces desdichados de nosotros!
LA ETERNA POLÉMICA: Inés Bortagaray
… El fotógrafo se entromete desde que elige lo que se va a ver y lo que no se va a ver en la foto, desde que decide el ángulo, el enfoque, el centro y la periferia, los bordes, el marco, desde la misma selección del momento del disparo. Se ha teñido a la manipulación con un carácter negativo, con un sentido traicionero que condena a la fotografía por alejarse del “documentalismo” más acérrimo, el que supone que existe un grado cero de la manipulación, y que la fotografía debe atenerse a él para ser la herramienta fiel del registro cristalino de la realidad. (…) Se percibe entonces a la foto, desde sus principios, como la prueba suficiente que atestigua la existencia de lo que da a ver. Esta posición puede parecerse a una mirada un tanto radical e ingenua, que olvida que la manipulación existe como un concepto asimilado naturalmente en los orígenes de la imagen. Según Fontcuberta, la crítica especializada ha establecido y contrapuesto las categorías de “fotografía directa” versus “fotografía manipulada”, vertientes establecidas como respuestas prácticas a las dos doctrinas en conflicto: el purismo/pictoralismo.
La “fotografía directa” implicaba el acatamiento de unas reglas de juego dentro de los límites de lo que se consideraba la técnica fotográfica ortodoxa, el conjunto de procedimientos asimilados como “realmente” fotográficos. Por ejemplo, salir a la calle, encontrarse con un tema interesante, encuadrar y disparar, implicaba, por un lado, lo espontáneo e imprevisible de la acción, y por otro, el respeto a la visión mecánica del medio. La “fotografía manipulada”, en cambio, suponía la inclusión de efectos plásticos practicados por disciplinas como el dibujo o la pintura, y legitimaba cualquier recurso que el fotógrafo quisiera introducir. Una privilegiaba lo fortuito, lo azaroso, la intuición; la otra, la planificación y el resultado controlado. Ambas categorías, además, encauzarían así dos corrientes fotográficas que generalmente se han enfrentado: las prácticas “documentales” y las prácticas “artísticas”, términos sumamente ambiguos y vagos en su convención.
SOBRE LA FOTOGRAFÍA: Susan Sontag
“Según la perspectiva que nos define como modernos, hay un número infinito de detalles. Las fotografías son detalles. Por lo tanto, las fotografías se parecen a la vida. Ser moderno es vivir hechizado por la salvaje autonomía del detalle.”
SOBRE LA FOTOGRAFÍA: Jean Baudrillard
No importa la técnica fotográfica que se use, siempre hay una cosa y sólo una que persiste: la luz. Fotografía: la escritura con luz. La luz de la fotografía pertenece a la propia imagen. La luz fotográfica no es “realista” o “natural”, tampoco es artificial. La luz es la imaginación de la imagen, su propio pensamiento. No emana de una fuente sencilla o única, sino de dos diferentes y duales: el objeto y la mirada. Platón dijo: “la imagen se mantiene en la intersección entre la luz -que viene del objeto- y lo otro que viene de la mirada.
SOBRE LA FOTOGRAFÍA: Julio Cortázar
La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que en una película es en principio un "orden abierto", novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación. No sé si ustedes han oído hablar de su arte a un fotógrafo profesional; a mí siempre me ha sorprendido el que se exprese tal como podría hacerlo un cuentista en muchos aspectos. Fotógrafos de la calidad de un Cartier-Bresson o de un Brassai definen su arte como una aparente paradoja: la de recortar un fragmento de la realidad, fijándole determinados límites, pero de manera tal que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia, como una visión dinámica que trasciende espiritualmente el campo abarcado por la cámara. Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el "clímax" de la obra, en una fotografía o un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fermento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad hacia algo que va mucho más allá de la anécdota visual o literaria contenidas en la foto o en el cuento. Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knockout.
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